martes, 23 de agosto de 2011

Señorita, por segunda vez. -Monólogo-

                Señorita, espero sea tan amable para que tienda su mano y así pueda besarla yo con la elegancia que le corresponde, tal justo como se hacía en tiempos donde las damas se trataban de una manera más correcta y donde usted sin duda hubiera sido la emperatriz a la que yo le hubiera descubierto los continentes lejanos de la pasión verdadera. Sólo que de haberlo hecho, los mapas y sus fronteras hubieran cambiado, las rutas de Colón y Magallanes habrían estado estampados con lugares como “El Océano Pacífico de Cuando te Recuerdo me Sonrío”, “El Caribe donde Traté de Robar tu Amor sin un Ojo o una Pierna”, “El Mar Encontrado de Nuestras Pasiones”, “La Distancia Increíble que Cruza mi Adoración” y, al contrario de los Atlas, no habrían dragones ni monstruos marítimos, sino flores esparcidas marcando los dominios de tus encantos y sol y a la luna con caras felices de servir para que todo el mundo pueda apreciar tu belleza.

                Señorita, bella dama, musa absoluta de los artistas, no me miré con esa extraña bienvenida que me dan las puertas de su alma, yo también estoy sorprendido, he escapado del psiquiátrico rompiéndome los huesos para escapar a la camisa de fuerza, usando una cuchara llena de tierra para comer y así abrirme un hoyo bajo la tierra y manipular a varios locos de que intentáramos de restituir la Torre de Babel con nuestros cuerpos para poder salir de esa prisión. ¿Qué más podría haber hecho yo? Es que pueden haber eones de catástrofes, tristeza y tormentas, sin embargo, verte por un segundo hace, el haber sobrevivido a eso, que haya valido la pena, y a veces, cuando lo recuerdo o lo siento claramente como ahora, mucho más. 

                Señorita, esa imagen indescriptible de mi mente que veo al cerrar los ojos. No tiene que correr, no puedo permitirle tal molestia, yo me iré devolviendo de espalda para que las cosas sean como deberían ya que no se debería mover para lograr su deseo, no, el mundo debería girar en su entero si quisiera eso. Lo único que me duele es que no me crea, que piense que estoy mal de la cabeza, lo cual puede ser muy cierto, pero de verdades en este mundo, la más obvia es que su cabello es una sedosa tela que al tacto pareciese perderse entre nubes, sus ojos y rostro son horizontes de panoramas exóticos donde veo yo los fenómenos del estratosféricos: cuando sonríes es el alba de la mañana que despierta a la Tierra, al molestarte son vientos huracanados que se llevan todo cuanto encuentran a su paso, si suspiras puedo ver arco iris prismáticos que se atraviesan unos a otros, dedicando una mirada de interés es el eclipse misterioso el cual la humanidad se prepara por cientos de años para contemplar, al entristecer, por supuesto, eres la noche serena, y al saltar de felicidad eres una tormenta eléctrica, un meteoro que impacta la tierra, las auroras australes y boreales… cuanto hay que es bello.
     
           Señorita, exponente absoluto de lo que arman los valientes sus ideales. Ya pronto no escuchará mis palabras, no tiene que llamar a nadie, los hombres fieles a los organismos de seguridad de esta gobierno no deben involucrarse, no entiende que soy demasiado temeroso, no es la mujer que de manera obsesionada trato de matar, no es la frustración de una mujer bella que nunca tendré, tampoco el primer amor que nunca olvidaré y menos algo tan superfluo como mi amor platónico. No la puedo recordar con cualquier sentimiento de melancolía, al votar por las nuevas maravillas del mundo, yo voté por usted. Es como una diosa, si a algo se parece es un templo, un lugar de devoción absoluta, la estrella alrededor de las que giran las galaxias y la cual yo gusto de llamar ascensión.

                Señorita, mujer por la cual guerreros de las culturas han entregado su alma. Es muy alto, he llegado al borde de esta plataforma, no hay más nada que el silencio del vacío y la promesa de volar por segundos a un eterno destino, hoy me iré para siempre. Señorita ¿Ve? Esos hombres grandes no tienen que venir por mí, no necesita de sus guardianes, de sus armadas y ejércitos que marchan en un son, que le cantan y que conquistan el mundo conocido a su nombre. 
                
                SEÑORITA ¡Maldito sea este mundo donde la verdad y la mentira se entremezclan! ¡Maldito sea porque no pueda decirle todo esto con una medida verdad científica! Un día un filólogo experto me dijo que la etimología de la palabra amor en un principio era la de un hombre que ante la muerte de un ser querido le repetía “No mueras, no mueras, no mors, a mors, amor” y si bien pudo haber sido un charlatán, yo prefiero creer que es verdad y decirte: ¡GERÓNIMO! ¡QUÉ USTED VIVA POR SIEMPRE! 

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