La penumbra eterna estuvo ahí antes del comienzo y después del final, el vacío de esta siempre fue permanente y perturbable como el silencio lo es. Allí en lo desconocido, persiste la gran voluntad totalitaria que todos sentimos en lo profundo de nuestras necesidades. Ella, él o Lo que sea, no se detiene en desarrollar su proceso de evolución por lo que hace a cada momento una nueva creación.”
Vi Millones de lágrimas flotar penitentemente, en la superficie de La Utopía de Cristal; astro perdido en unos de esos rincones del eje universal. Estas gotas que llegue a ver de lejos, las podía sentir bañando mi cuerpo desde mis ojos hasta los pies, sin embargo ellas se esparcían alrededor de carreteras de diamante gris, formando entre ellas una compleja telaraña de brillantes residuos líquidos que llamaban mi atención. Las gotas sobrevolaban la luna por apenas unos centímetros, chocaban frecuentemente con gigantescos pilares parcialmente hundidos en la tierra y cuando esta colisión se daba se transformaban en pequeñas manchas liquidas que, recorrían las imponentes ruinas por toda su superficie hasta un extremo donde, volvían a encontrarse con sus pedazos extraviados y daban paso a un nuevo vuelo sobre el inmenso epitafio de este mundo extraviado.
Las pizcas de zumo espacial se diseminaban viajando sobre la tierra vítrea, donde pequeñas raíces oscuras se mostraban inmersas dentro de hoyos del suelo lunar. Ellas giraban sobre su propio eje, se deformaban, estiraban y sin detenerse, continuaban su lento y pasivo recorrido en el silencio. Seguí el rocío aciago en su andar a través de una galería de hombres y mujeres atrapados entre tumbas de hielo y jardines de escarcha dentro de las diferentes derruidas y azuladas edificaciones de un viejo universo. Los seres parecían atrapados en una especie de letargo sereno y cruel, algunos a pesar de su rostro de descanso parecían haber sido atrapados mientras corrían, bailaban, comían o quizás.. morían. Más allá de esta ruta solo logre ver como en otra línea flotante pedazos de rocas, joyas, fotos y recuerdos que pasaban alrededor de sus antiguos dueños. Las piezas flotante eran tan abundantes como las ingrávidas lágrimas y giraban en un suave baile. Los dos elementos inevitablemente se encontraban en cierto punto, las gotas como una ola pasaban por la ruta de estos objetos, y ellos eran atrapados en una densa nube acuosa que se congelaba con velocidad espantosa. Ambos se fusionaban y creaban flotantes espejos helados que reflejaban la luz del universo.
Pero el verdadero espectáculo comenzó cuando, los luceros dejaron caer su polen de destello estelar sobre este poco concreto océano diáfano. Las luces de los astros cuales se filtraban entre el río de cristales era consumida por las aglomeraciones vidriosas de mayor tamaño, y finalmente eran disparadas como un faro centellante sobre el efímero marco sideral, eran erupciones de celestes que traspasaban la atmósfera deshecha y que posteriormente eran atraídas por la gravedad del planeta hasta el punto donde se veían azotadas contra la tierra vítrea y todo lo que se le opusiera, haciendo que los cristales que formaban los géiseres lunares quedaran en pedazos y convirtiéndose de nuevo en fluidos divagantes y objetos de valor perdido.
Después mi visión se perdió entre los torrentes en ebullición, fui impulsado hacía a los cielos invisibles y más allá hasta el oscuro marco del vacío exterior. Logre divisar como si fuera una mancha de la penumbra eterna a “Thesea” en todo su esplendor, quede sorprendido, esa hermosa luna de roca cristal se posaba entre millones de astros como el espíritu del antecesor que ha muerto, pero que no se rinde a desaparecer; era quizás un espectro espacial que dejaba a través de sus destellos nacientes una constancia fehaciente de su subsistencia.
Luego me sentí observado. Era él. El único habitante de esas ruinas, una etérea sombra enmohecida con la oscuridad del universo. Sus pies eran como raíces que se hundían entre las hendiduras de las ruinas de la Luna Vítrea, sus brazos flotaban entre los cristales como manchas que oscurecían los enlaces de luz y dormía a párpados cerrados en los deshechos de su hogar. El tiempo adelanto su marcha y yo pude verlo persistir.
El guardián poseía tres círculos plateados, eran sus ojos, los cuales solo vi abiertos para presenciar el fin de alguna esfera. Él disfrutaba el observar su composición artística de destrucción muda y apreciaba las oleadas prismáticas que daban nuevas formas a la estructura estelar; pero siempre eh dicho que el cambio procedente al final de una existencia es fuente de admiración; algunas por llegar a su final forma de devoción, y otras simplemente por ser una obliteración producto de los seres que una vez fueron dueños ciegos de su extinción. Por eso no me extraño verlo alimentándose del arte.
Esta sombra dejaba caer su ser en una permanente contemplación. Podía sentir la esencia del antiguo guardián de las primeras creaciones de la voluntad suprema, lograba comprender con solo tenerlo cerca; sus responsabilidades, que habían acabado hace mucho ya y de él sólo restaba un ser de gran poder y conocimiento que se desgastaba con el girar del cosmos.
Esa sombra era una imagen de tiempo y existencia desconocida, a pesar de eso yo era testigo de esos momentos de abstracta poesía visual.
Entonces él abrió sus ojos una vez más, pero está vez no era para observar el conocido espectáculo sino en respuesta de la que ya varias veces le ha llamado y a la que él sentí que llamaba “Mythos”. Ella pasaba por el universo como un alud de niebla iluminada por luciérnagas multicolor que, tomaban presa los espacios penetrados por la oscuridad y con una luz suave disipaban su vacío. Posteriormente logre ver como se fraccionaba alrededor de la luna y como imágenes de recuerdos pasaban cual fulgores dentro de la esencia de la mensajera. El guardián oscuro perdió su vista entre la niebla y los cristales que no se detenían en su arte, ahora eran, memoriales al unirse con ella; por qué empezaron a mostrar cientos de imágenes al oscuro ser.
La comunicación entre ambos fue más un entendimiento proveniente de dos esencias comprendiendo su trabajo más que de una sabia habladuría de dos seres astrales, por lo que no puedo explicarlo, pero sí, sentirlo. Con sus miradas se comprendían, con sus miradas se penetraban la mente de uno con el otro, en silencio ambos se conocían apenas viéndose y ambos pudieron comprender el destino del otro.
La grisácea nube que era “Mythos” extendió manifestaciones de electricidad alrededor de toda la luna, ahora reflejándose en los millones de espejos, retenedores de infinidades imágenes procedentes de los primeros ancestrales de la creación, eran diferentes representaciones de mundos, razas, seres, dimensiones, momentos y decisiones que pasaron o que pasaran en algún momento, en algún lugar, de la galaxia..... La sombra extrajo sus raíces desde lo profundo de aquel planeta y con dos grandes manos oscuras se abrazo a si misma mientras la niebla se centraba en ella, era una mano tendida que pretendía ayudar a levantar al otro.
El protector poco a poco se dejo llevar por la mensajera y sentí... el sintió como su esencia infinita y libre fue atrapada en un nuevo cuerpo... conformando así el ritual con que los dioses reencarnan en una nueva forma para brindar una nueva oportunidad al génesis, en una nueva creación y dirigir su evolución a la máxima ascensión.
Todos los espejos se dirigieron a través de la niebla de “Mythos” y se clavaron dentro del habitante, su esencia oscura consumió los cristales dentro de sí. Cientos de grietas se abrieron entre su piel.. o lo que puedo mencionar como ella. Él miro el universo en ese momento con sus ojos, pareció sonreír y su boca se abrió forzadamente, sus ojos se iluminaron disparando líneas de luces celestes , y su boca junto a las heridas fueron las siguientes en expresar este acontecimiento. Levanto sus manos y su cuerpo fue desapareciendo entre diferentes estallidos, dentro Mythos.
Un cometa salió disparado dentro de la crisálida lumínica, y escapo del mundo atravesando sus cadenas atmosféricas y más allá de donde las erupciones llegaban. Observe su dirección, se dirigía a un mundo de fulgor rojo atrapado dentro de las fauces de un gigantesca serpiente etérea de dos cabezas, su piel era un gas púrpura destilado en un violeta vino tinto, su piel poseía cientos de pequeñas figuras de significado ausente, sus ojos eran dos iridiscentes óvalos celestes y su cola una colosal línea doblada en semicírculo. El ser perseguía su cola indeteniblemente o eso parecía, el mundo se encontraba en su garganta y era dirigido por el mounstro en una larga curva. Sus dientes se abrieron y se tragaron el cometa expulsado por “Thesea”, el cual dejaba en su avance una inmensa cantidad de restos cristalizados que se perdían en la nada.
Entonces, el ser atravesó la atmósfera de ese mundo, todo se torno en un aura de intolerable celeste. Entonces, nuestra...su conciencia fue retenida; su nueva mente no era capas de resistir ni contener todo el conocimiento de miles de años, esta ahora se encontraba ligada a lo que sentía, escuchaba y percibía, era susceptible a las influencias, emociones e igual a los cristales y al tiempo, la destrucción y a los planetas que tanto contemplaba; él volvía a sus orígenes para dirigir a otros en su camino a las estrellas.
Mis ojos liberados se apagaron y la correa de mi mundo nativo me jalo de vuelta.
Y ese.. ese.. es el sentido de mi locura....y de mi búsqueda, bello espejo.
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