Me rindo.
Ya,
No más,
Dejé la ética
Y rompí la dieta,
Paré de hacer ejercicio
Para dedicarme al mal vicio.
Me volví un gordo perezoso
Acepté que soy terco y odioso.
Mi cuarto siempre es un desastre
Y, la verdad, no pienso mover un lastre.
Ya no intento tratar de ser una persona mejor
De hecho, ya normalmente no digo ni “hola” ni “adiós”.
No siento arrepentimiento, dolor o tristes remordimientos
Me conformo con cada pequeña cosa que veo en mi alrededor,
Los miles de millones de ideales esculpidos en piedra me parecen vacíos,
Qué el mundo colapse por incontables focos de variada y colorida contaminación,
Entiendan de una vez por todas que no me importa si voy directo a la absoluta perdición.
No hay comentarios:
Publicar un comentario