Es hora de un poema simple
Con falta de carácter académico
Dedicado a alguna bella mujer
Cautivadora en su propio género.
Recito así:
De las flores en mi jardín,
Eres tú de las dalias negras la inmaduramente más hermosa,
Y muy a pesar de las rosas,
Yo no puedo contenerme al frenesí causado de tu indiferencia,
Puedo decir además,
Que para mí eres viento fresco en el desierto tropical seco de mi vida,
A veces exagero,
Y hago con notoriedad saber lo bella e irremplazable que eres a los extranjeros,
Pero es mi corazón un órgano de exaltación,
Entre mis muchas fantasías exuberantes en las que te tengo siempre nunca te comprendo,
Quizás, a lo mejor, tal vez no lo sepa por mi desmedida pasión en esos sueños,
Ojalá, le digo a los deseos, la realidad no fuese para evitar ver que eres un reto a mi imaginación
Pero qué triste es saber…
De las espinas que te protegen de los insectos, los ladrones y de mi querer.
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